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Cólico infantil: causas y cómo aliviar sus síntomas

El cólico infantil se caracteriza por episodios de irritabilidad y llanto "inconsolable" que duran más de tres horas al día, al menos tres días a la semana, y persisten durante al menos tres semanas. Esto generalmente comienza alrededor de la edad de 2 semanas y puede durar hasta alrededor de los 4 meses de edad. En otros casos, la irritabilidad y los síntomas pueden deberse a trastornos del hambre.

DR. CONRADO RIVERA

El cólico infantil es una de las causas más comunes de llanto en los primeros meses de vida. En estudios recientes se sabe que el 33% de los bebés la padecerán.

Lo que no todo el mundo sabe es que con un buen diagnóstico y tratamiento fisioterapéutico, estas felices molestias pueden mitigarse e incluso desaparecer. Los bebés están agitados e irritables y tienen espasmos repentinos en el abdomen y flexionan las piernas llevándolas al pecho. Estos síntomas aparecen al final de la tarde. Es un cuadro benigno que comienza a las 2 semanas de vida y suele permanecer hasta los 4 meses de vida, de lo contrario, son bebés que están sanos.

Causas del cólico infantil:

Hay muchos factores que pueden provocar la aparición de cólicos en los recién nacidos:

Factores de alimentación:

El tipo de leche (fórmula o leche materna) y la dieta de la madre durante la lactancia pueden influir en los cólicos. Los aditivos de la fórmula y los problemas de digestión pueden desempeñar un papel.
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El tipo de leche que bebe el bebé.

Es más común con la lactancia artificial o la lactancia mixta (artificial y materna). Es cierto que tanto la leche materna como la fórmula tienen sus propios beneficios y consideraciones.

 Algunas fórmulas especializadas para  bebés contienen suplementos adicionales para imitar los nutrientes que se encuentran en la leche materna. Sin embargo, es cierto que generalmente se recomiendan las  leches de fórmula básica, ya que pueden ser más fáciles de digerir para los bebés. Es  importante que los padres consulten con un pediatra antes de elegir una fórmula, especialmente si su bebé tiene necesidades dietéticas específicas o sensibilidades.

Mezclar la lactancia materna con la alimentación con biberón con  fórmula puede ser una opción útil para algunos padres. La leche materna es de hecho una valiosa fuente de nutrición y anticuerpos, pero el uso de fórmula como suplemento puede proporcionar flexibilidad. Algunas madres pueden optar por complementar con  fórmula si no pueden amamantar exclusivamente debido a varias razones.

 Mantener una dieta equilibrada es crucial para que las madres que amamantan se aseguren de obtener los nutrientes  necesarios para apoyar tanto su propia salud como la producción de leche. La  hidratación adecuada, una mezcla de frutas, verduras, proteínas magras, granos  enteros y grasas saludables son componentes importantes de la dieta de una madre  que amamanta.

Por supuesto, hay que evitar el alcohol, el tabaco, la cafeína, el té.

 Tienes razón en que las madres que amamantan generalmente no necesitan suplementos excesivos. Una dieta  equilibrada generalmente proporciona los nutrientes necesarios. Sin embargo, en  algunos casos, los médicos pueden recomendar suplementos específicos si hay  deficiencias que podrían afectar tanto la salud de la madre como la calidad de la leche  materna.

 Es aconsejable que las madres que amamantan eviten el alcohol, el tabaco, la cafeína y el consumo excesivo de té. Estas sustancias pueden pasar potencialmente a la leche materna y afectar la salud y los patrones de sueño del  bebé.

Como siempre digo en Alphagenomics®: la situación de cada bebé y madre es única.

Es importante que los nuevos padres consulten con profesionales de la salud, como pediatras y consultores de lactancia, para obtener orientación personalizada sobre las opciones de alimentación, la selección de fórmulas y el mantenimiento de una dieta saludable durante la lactancia. La situación de cada bebé y madre es única, y el asesoramiento profesional puede ayudar a tomar decisiones informadas que prioricen el bienestar tanto de la madre como del bebé.

DR. CONRADO RIVERA

Sistema digestivo inmaduro:

El sistema digestivo en los bebés aún se está desarrollando, y la inmadurez del sistema, incluida la longitud más corta del intestino delgado, puede contribuir al cólico. En los primeros meses de vida la longitud del intestino delgado es más corta. Esto conduce a un tránsito intestinal más rápido. El desarrollo del sistema digestivo no termina hasta la edad de 5 años.

Estas regurgitaciones suelen ser sin esfuerzo, y el bebé no está en molestias.

Para muchos padres y algunos colegas, es importante desglosar estos tres términos, antes de definir soluciones y hacer predicciones: hipersensibilidad, alergia e  intolerancia a la fórmula en los bebés.

Absolutamente, es importante entender las distinciones entre hipersensibilidad, alergia  e intolerancia cuando se trata de la alimentación con fórmula en los bebés. Estos  términos tienen diferentes implicaciones y requieren diferentes enfoques en términos  de gestión y soluciones.

Así es como difieren:

La hipersensibilidad es un término amplio que abarca cualquier reacción exagerada o anormal del sistema inmunológico del cuerpo a una sustancia.  En el contexto de los bebés y la alimentación con fórmula, la hipersensibilidad podría referirse a cualquier reacción adversa que el cuerpo del bebé tenga a ciertos  componentes de la fórmula, ya sea que estén mediados por el sistema inmunitario  (alérgicos) o no.

Una alergia es una respuesta inmunomediada a proteínas específicas en una  sustancia, en este caso, las proteínas en la fórmula. En los bebés, la alergia a la proteína de la leche es una de las alergias más comunes. Cuando un bebé tiene alergia a la proteína de la leche, su sistema  inmunológico  reacciona a las proteínas en la fórmula como si fueran invasores dañinos. Esto puede  conducir a una variedad de síntomas, incluidos problemas de la piel (como eczema), problemas digestivos (como vómitos y diarrea), síntomas respiratorios (como sibilancias) e incluso reacciones potencialmente mortales en casos graves.

La intolerancia se refiere a una reacción adversa a una sustancia que no involucra al sistema inmunológico. En el contexto de la  alimentación con fórmula, la intolerancia a la lactosa es un ejemplo común. La intolerancia a la lactosa ocurre cuando el sistema digestivo de un bebé no produce suficiente lactasa, la enzima necesaria para descomponer la lactosa (el azúcar en la leche). Esto conduce a malestar digestivo, gases, hinchazón y diarrea.

Soluciones y Gestión: El enfoque para abordar estas cuestiones varía:

 Si se sospecha que un bebé tiene una alergia a la fórmula, la solución  principal es cambiar a una fórmula hipoalergénica o ampliamente hidrolizada que  contenga proteínas descompuestas en fragmentos más pequeños, que tienen menos  probabilidades de desencadenar una respuesta inmune. En algunos casos graves, se  puede recomendar una fórmula a base de aminoácidos. Consultar a un pediatra o  alergólogo es esencial para confirmar la alergia y determinar el mejor curso de acción.

 Para la intolerancia a la lactosa , cambiar a una fórmula sin lactosa a  menudo puede ayudar a aliviar los síntomas. Sin embargo, es crucial consultar a un  médico para un diagnóstico adecuado antes de hacer cualquier cambio en la dieta de un bebé.

 Si el bebé experimenta una hipersensibilidad más amplia u otros problemas relacionados con la alimentación con fórmula, es clave  trabajar estrechamente con un pediatra. Pueden ayudar a identificar la causa del  problema y recomendar soluciones apropiadas, que podrían implicar probar diferentes  fórmulas, ajustar los horarios de alimentación o abordar los problemas subyacentes.

Recuerde que cada bebé es único, y lo que funciona para uno podría no funcionar para otro. Siempre es mejor consultar a un profesional de la salud antes de realizar cualquier cambio en la rutina de alimentación de un bebé, especialmente cuando se trata de posibles alergias, intolerancias o hipersensibilidades.

Cómo podemos aliviar los cólicos infantiles

Productos farmacológicos.

En los últimos años, la mayoría de ellos han sido descartados, tanto porque están  contraindicados en niños menores de seis meses como porque causan efectos adversos. Los más utilizados son los prebióticos y los probióticos, que ayudan al tránsito al no perder heces de agua. Los medicamentos antieméticos también se usan para prevenir el vómito.

Probióticos

Que son microorganismos vivos y totalmente naturales que actúan sobre las baterías  intestinales. Coloniza el tracto digestivo del bebé estimulando el sistema inmune  inmaduro

Medidas dietéticas y nutricionales.


Dar las inyecciones a demanda tanto con pecho como con biberón es la primera
medida que se debe tomar, ya que de esta manera descartamos que el bebé llore por
hambre.

Los bebés con cólicos a menudo muestran molestias después de las comidas. En el caso de la lactancia materna, evite tomar alimentos que den mal sabor (ajo, cebolla, col) o alimentos que produzcan gases (alcachofas, legumbres).

Si se sospecha una posible intolerancia a la proteína de la leche (antes de hacer la  prueba que la confirma) prescinde de ella. En fórmula de lactancia elige una buena  leche hidrolizada.

Intervenciones conductuales y refuerzo o cambio de atención familiar.

Fomente la vinculación y el apego. El recién nacido necesita contacto. Esto lo
tranquiliza. Incluso durante la lactancia, el bebé necesita un tiempo de apego, incluso
si la alimentación ya ha terminado. El estado de ánimo de las madres también puede
influir negativamente en el bebé.

Tratar de establecer patrones de sueño lo antes posible, que sean cómodos para los  padres, aumenta la probabilidad de cólicos. El bebé es cambiante, y tenemos que dar tiempo para adaptarnos y respetar su ritmo.

Terapia manual

Tanto con técnicas de masaje específicas como con tratamiento osteopático.

Ha proporcionado una descripción general completa del cólico infantil, incluida su
definición, diagnóstico, posibles causas y formas de aliviar sus síntomas. El cólico
infantil puede ser una experiencia desafiante tanto para los padres como para los
bebés, y comprender sus causas y posibles remedios puede ser muy útil.

Aquí hay un resumen de los puntos clave que ha cubierto: El cólico infantil se caracteriza por episodios de irritabilidad y llanto “inconsolable”  que  duran más de tres horas al día, al menos tres días a la semana, y persisten durante al menos tres semanas. Esto generalmente comienza alrededor de la edad de 2 semanas y puede durar hasta alrededor de los 4 meses de edad.

El cólico infantil puede ser angustiante tanto para los bebés como para sus  cuidadores, pero hay varias estrategias que puede intentar para ayudar a aliviar los
síntomas. Es importante tener en cuenta que no todos los métodos funcionarán para  todos los bebés, por lo que es posible que deba experimentar un poco para encontrar  lo que funciona mejor para su pequeño. Siempre consulte con su pediatra antes de  hacer cualquier cambio significativo en la rutina de su bebé o introducir nuevos remedios. Aquí hay algunas técnicas que podrían ayudar:

Alimentación:

 Si su bebé es alimentado con fórmula, considere usar una fórmula  diseñada para estómagos sensibles o específicamente etiquetada para cólicos. Si está amamantando, es posible que desee evaluar su dieta y discutir con un consultor de  lactancia para descartar cualquier desencadenante potencial.

Recuerde que los cólicos generalmente mejoran por sí solos a medida que el sistema digestivo de su bebé madura. Si el cólico de su bebé es grave, persistente o le causa angustia significativa, no dude en consultar a su pediatra. Pueden  descartar cualquier problema médico subyacente y proporcionar orientación personalizada basada en las  necesidades de su bebé.